martes 29 de diciembre de 2009

El Polisario denuncia torturas a una joven que fue detenida tras visitar a Haidar

Fatimetu Mint Rahel dice que los agentes marroquís la golpearon, insultaron y amenazaron con violarla

La joven saharaui Fatimetu Mint Rahel fue detenida y presuntamente torturada el pasado viernes por las fuerzas de seguridad marroquís al intentar visitar la casa de la activista saharaui Aminetu Haidar en El Aaiún, según ha informado hoy el ministerio' de los Territorios Ocupados y de las Comunidades Saharauis en el Exterior de la autoproclamada República Arabe Saharaui Democrática (RASD) que lidera el Frente Polisario.

Según esta fuente, citada por la agencia saharaui SPS, Fatimetu fue arrestada y conducida a una comisaría de la Policía marroquí donde la interrogaron durante tres horas. La joven, según relató a la agencia el activista saharaui Hmad Hamad, salió de casa de Haidar "coreando lemas a favor del Frente Polisario y fue detenida".

MUY ASUSTADA


La propia Fatimetu, según Hamad, le indicó que "los agentes la golpearon en repetidas ocasiones, la insultaron y la amenazaron con violarla". Según este defensor de los Derechos Humanos, que la visitó ayer en su casa y que la encontró "muy asustada". La joven, añadió, presenta magulladuras y hematomas por todo el cuerpo.

Las preguntas de los agentes estuvieron destinadas "a conocer los motivos de la visita de la joven y sus relaciones con el Frente Polisario", a lo que Fatimetu respondió que quería "felicitar a Aminetu Haidar por su regreso", indicó Hamad.

Smara, la ciudad sellada

Tras el regreso de Aminetu Haidar, soldados marroquís controlan cada rincón de esta población del Sáhara Occidental "¡Vivimos en una cárcel!", denuncia un activista.

Cuatro controles de policía convierten los 132 kilómetros que separan El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, de la ciudad de Smara en más de tres horas. La carretera, que construyó España en la época colonial, tampoco ayuda: pasa de rectas a curvas en un santiamén. Las autoridades de Smara, alzada en mitad del desierto, levantan la voz de alarma ante la presencia de periodistas en la ciudad, principal bastión de la resistencia pacífica saharaui. "¿Por qué venís aquí? No hay nada que hacer y todo está muy tranquilo", dice a esta periodista un comisario de policía.

Tras una hora de tensión a los pies del control, el agente indica que se puede entrar en la blindada ciudad, donde se ha redoblado la vigilancia tras el regreso de la madre saharaui, Aminetu Haidar.

"Sin autorización no podéis visitar a ningún activista", advierte otro policía vestido de paisano. Le acompañan tres hombres más. Sus miradas lo dicen todo. Los periodistas molestan. En la ciudad, la férrea vigilancia se convierte en una comitiva de una veintena de agentes. Los barrios de saharauis son fácilmente visibles. Vehículos militares amontonados en las esquinas al acecho de cualquier osadía independentista. Pintadas en las paredes con las siglas de la República Árabe Saharaui Democrática. Manchas de cemento marroquí en los muros de las viviendas intentan borrar los trazos de la bandera del Polisario. En la calle, silencio sepulcral. Los saharauis no se arriesgan a salir. "Hay mucho miedo a manifestarse.

Desde que regresó Haidar, la situación ha empeorado bastante", afirma por vía telefónica M. Abdelahi, defensor de los derechos de los presos.

Los activistas no pueden exponerse a la prensa ante la creciente represión. Aun así, Abdelahi moviliza a todo su entorno para organizar una cita con saharauis en una zona desértica. A última hora se cancela porque los teléfonos han sido intervenidos. "No podemos. Se han enterado y nos han dicho que han mandado un dispositivo a ese lugar", comenta. La indignación de Abdelahi y del resto de sus camaradas es notoria: "¡Vivimos en una cárcel!", grita desesperado.

Smara fue la primera ciudad del desierto que mandó construir el sultán azul, Ma el Ainin, pero ya nadie se acuerda de él. El Estado marroquí se ha esforzado en borrar la memoria del pueblo saharaui. Sobre todo la de Smara, que fue la cuna de la resistencia más dura (aquí nació el Polisario). Esta ciudad, levantada piedra a piedra, se está marchitando.

Población replegada

Solo hay ruina. Basta con una rápida mirada para comprobar la frustración de dos pueblos enfrentados. La población saharaui, replegada en su casa ante la amenaza del régimen; y el colectivo marroquí, sin perspectivas en una ciudad convertida en base militar. "Esta es una zona política y punto", espeta el director de un hotel.

Grupos de tres o cuatro soldados patrullan las calles noche y día desde que Haidar fue expulsada. Han detenido a cuatro jóvenes saharauis por reemplazar la bandera marroquí de un colegio por la del Frente Polisario. Las nuevas generaciones tienen cada vez más difícil desafiar al Ejército. Aun así, los 5.000 saharauis de Smara conocen cómo alimentar la lucha independentista: internet.

Aquí vuelcan su rabia contra las violaciones de derechos humanos, la discriminación y el abandono. Ponen voz a los saharauis que reclaman la autodeterminación y difunden fotos de las víctimas. La última, Manna Labehi. Tiene 14 años y está en paradero desconocido desde el pasado mes de febrero. De los cerca de 600 desaparecidos desde que Marruecos se anexionó el Sáhara, un total de 220 son de Smara.


miércoles 23 de diciembre de 2009

FRENTE POLISARIO DENUNCIA QUE ESPAÑA HA DADO UN "CHEQUE EN BLANCO" A MARRUECOS

El Frente Polisario denuncia que el Ejecutivo español ha dado un "cheque en blanco" a Marruecos para que las autoridades marroquíes aceptaran el regreso de Aminatou Haidar a El Aaiún.

El delegado en funciones del Frente Polisario en España, Mohamed Jadad, declaró a Servimedia que es "vergonzoso y cruel" que Haidar esté en su vivienda sin poder recibir visitas y se cuestionó si ese es el coste del "cheque en blanco" que ha dado España a Marruecos para facilitar el regreso de la activista saharaui a su casa.

En este sentido, alertó de que Haidar está recluida en su propia casa y que las autoridades marroquíes la tienen sitiada porque, la propia policía marroquí "filtra" los familiares y amigos que pueden visitarla, hasta el punto de que "no le permiten" contacto con defensores de los Derechos Humanos ni con periodistas.

Por todo ello, el delegado del Frente Polisario pregunta al Gobierno español si la ley marroquí que decían respetar era ésta, la cual, en su opinión, no es más que una norma de ocupación y de represión, de "falta de libertad".

Además, Jadad pidió ayuda a toda la comunidad para que se libere a los siete activistas saharuis que están detenidos en la "mezquina" prisión de Rabat ya que, a su juicio, algunos de ellos son "casos humanitarios" que requieren una pronta salvación.

Moratinos se ofrece a debatir sobre el Sahara a partir de febrero de 2010

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se ha ofrecido hoy a debatir sobre el Sahara Occidental cuando se reanude la actividad parlamentaria en febrero del año que viene.

El propio Moratinos se ha expresado en estos términos durante su comparecencia en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, a donde ha acudido hoy porque la semana pasada, cuando estaba previsto, hubo de abandonar la sesión para atender "gestiones intensas" en pro de la resolución del caso de la activista saharaui Aminatu Haidar.

Aunque este asunto no ha sido objeto de discusión durante la jornada, varios portavoces parlamentarios han tratado las formas con las que el Gobierno español pudo llevar de regreso a Al Aaiún a Haidar.

El ministro ha evitado cualquier alusión, no en vano el motivo de la comparecencia consistió en tratar los objetivos de España durante la Presidencia semestral de la UE, que en unos días comenzará, y en la relación con Cuba.

Con todo, se ha comprometido a que a petición propia cursará una solicitud de comparecencia en el Congreso para hablar del Sahara Occidental, y por extensión, de las gestiones que hubo que desplegar el Gobierno para que Haidar volviera a su ciudad de residencia tras un mes en huelga de hambre.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, con todo, ha precisado hoy mismo que "constatar" que la ley marroquí se aplica en el Sáhara Occidental, como se incluía en el comunicado del Gobierno previo a la resolución del caso Haidar, "no puede entenderse, en ningún caso, como un reconocimiento de soberanía ni de derecho alguno" de Marruecos sobre el territorio saharaui.

Enviado especial de la ONU busca reunión entre Marruecos y Polisario en 2010

Naciones Unidas, 22 dic (EFE).- El enviado especial de la ONU para el Sahara, Christopher Ross, negocia con Marruecos y el Frente Polisario la posibilidad de celebrar una reunión informal sobre la situación del Sahara a principios de 2010, en una fecha aún sin determinar.

El portavoz de la ONU, Martin Nesirsky, dijo hoy que Ross "está celebrando consultas para ver si es posible una reunión con las partes a principios de año".

Nesirsky precisó que, de celebrarse, "será una ronda de conversaciones informales, como la habida en agosto pasado en Viena".

Marruecos y el Polisario han visto incrementadas sus tensiones en las últimas semanas debido a la situación de la activista saharahui Aminatu Haidar, que estuvo durante poco más de un mes en huelga de hambre en la isla española de Lanzarote, después de que las autoridades marroquíes le negaran la entrada al país.

Haidar, quien ya regresó con su familia a El Aaiún, fue detenida el 13 de noviembre pasado por la gendarmería marroquí al llegar a esa ciudad saharaui en un vuelo procedente de Gran Canaria (España), y al día siguiente fue devuelta al país europeo en un vuelo que aterrizó en Lanzarote, donde se declaró en huelga de hambre.

Durante el conflicto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó en varias ocasiones su inquietud por la salud de la activista.

La pasada semana el presidente de turno del Consejo de Seguridad de la ONU y embajador de Burkina Faso, Michel Kafando, dijo que ese órgano está estudiando la posibilidad de celebrar una reunión para analizar la situación en el conflicto del Sahara Occidental.

Kafando dijo que varios países han solicitado recientemente que la Secretaría de la ONU les presente un informe sobre "la presente situación" en la ex colonia española.

"El Consejo decidió que antes de escuchar el informe debemos recibir información de todas las partes interesadas, y por ello ha propuesto celebrar contactos con los dos bandos y Cristopher Ross", el enviado especial de la ONU para el Sahara, dijo Kafando.

Tras conversar con Marruecos, el Frente Polisario y Ross, el Consejo decidirá si celebrar o no una reunión formal.

El contencioso territorial del Sahara Occidental está aún pendiente de resolver por el estancamiento de las negociaciones iniciadas en 2007 a instancias de una resolución del Consejo de Seguridad.

Las dos partes han celebrado desde entonces cuatro reuniones directas en la localidad de Manhasset, en las afueras de Nueva York, sin lograr acercar posturas, y Ross ha tratado en los últimos meses fijar la fecha de un quinto encuentro.

Rabat insiste en que la única solución realista al conflicto es su propuesta de conceder una autonomía al territorio que ocupa militarmente desde 1975.

Por su parte, el Polisario insiste en la celebración de un referéndum en la ex colonia española que incluya la independencia entre las opciones.

domingo 20 de diciembre de 2009

Varios heridos por cargas policiales contra manifestantes en El Aaiún

Los manifestantes celebraban el regreso de Aminetu Haidar pero la policía marroquí les habría prohibido felicitar a la activista por su vuelta

MADRID. (EUROPA PRESS).- Varios manifestantes habrían resultado heridos el sábado por la actuación de la Policía marroquí contra los activistas saharauis que celebraban el regreso a El Aaiún de Aminetu Haidar, según aseguró el Ministeiro para los Territorios Ocupados de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), fuente citada por la agencia de noticias saharaui SPS.

El Ministerio denuncia la "campaña de represión y de intimidación llevada a cabo por las autoridades marroquíes contra los manifestantes saharauis". La fuente cita concretamente entre los heridos al padre del preso Brahim Dahan, a Fatima Musaui, a Fadala Musaui, a Syed Ahmed Hama Ali, a Abdalá Jatari Jalidi, a Mohamed Daihani, a Malaainin Barrida, a Elghazuani Hanafi, a Meriem Kawriya, a Babait Kentawiya, a Mushtaq Mohammad, a Izana Amidane y a Hayat Rguibi.

Por otra parte, las autoridades marroquíes habrían prohibido a los activistas saharauis de Derechos Humanos felicitar a Haidar por su vuelta. Entre ellos se encontraban los activistas Sidi Mohamed Dadach y Hmad Hamad.

El Frente Polisario denuncia también la expulsión por parte de la Policía de un grupo de seis periodistas españoles de la casa de la activista saharaui de Derechos Humanos Ghalia Djimi. El motivo es que no disponían de permiso las autoridades marroquíes para realizar entrevistas con un grupo de activistas saharauis, entre los que estaban Sidi Mohamed Dadach, Bechir Jfawni y Mustapha dah Dafa.

El caso Haidar devuelve la voz al Sáhara Occidental


El barrio de la activista seguía ayer sitiado por las Fuerzas de Seguridad marroquíes. Algunos gestos de Rabat determinan que la causa saharaui está experimentando un fuerte impulso



Casa Piedra, el barrio de El Aaiún donde se encuentra la casa de Aminatou Haidar seguía ayer sitiado por la Policía marroquí, que mantenía cortadas todas las vías para acceder a su calle. Periodistas, conocidos de la familia, saharauis de a pie e, incluso, el médico de la activista, el doctor Domingo de Guzmán, que la acompañó desde Lanzarote, vieron cómo los agentes les cerraban el paso.


La propia Haidar tuvo que salir de su casa y caminar unos 50 metros apoyada en dos familiares y con mucha dificultad por su atrofia muscular para pedir a los policías que permitieran llegar a la casa al médico, a quien finalmente se le franqueó el paso. No así a los periodistas. Las entrevistas con la defensora de derechos humanos se han acabado por orden de la autoridad.


"El caso Haidar ha evidenciado las grandes violaciones de derechos humanos que se cometen en el Sáhara ocupado", explica en su casa Ahmed Sbai, presidente del Comité de Protección de los Presos Políticos Saharauis. "Después del retorno de Aminatou, se abrirá un pequeño espacio de libertad", cree este activista. A su lado, Hassana Douichi, de otra asociación, asiente y relata que un hermano de Brahim Dahan, uno de los siete presos políticos encarcelados en la prisión de Salé, cerca de Rabat, por haber visitado los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, le comentó a su hermano que ahora "las cosas van a cambiar".


Gandhi saharaui


"La huella del caso Haidar ya se está notando, sobre todo en los jóvenes", afirma Douchi. Y pone un ejemplo: el de las dos chicas que el viernes fueron detenidas en Casa Piedra por repartir octavillas con el rostro de la Gandhi saharaui. "Cuando la Policía les presentó su declaración para que la firmaran, en sus datos personales, ponía que su nacionalidad era marroquí. Una de las chicas se negó a firmar aduciendo que su nacionalidad era la saharaui, mientras que la otra aseguró que no podía precisar cuál era su nacionalidad, dado que su pueblo no se había autodeterminado", explica Douichi. Estas dos jóvenes ya han sido liberadas.


La historiadora Claudia Barona coincide con los activistas en que "se ha abierto una puerta interesante". Esta experta en el Sáhara, autora del libro Hijos de la nube, considera que el regreso de Haidar dará paso a un "nuevo escenario protagonizado por la sociedad civil saharaui".


"Hasta 2005 (cuando empezó la Intifada saharaui), la población de los territorios ocupados había vivido bajo el silencio. La resistencia pacífica hizo entonces que se empezara a conocer la lucha de este pueblo", recalca Barona.


Un aspecto fundamental para explicar por qué la situación ha cambiado es el carácter pacífico de la lucha por la autodeterminación en el Sáhara Occidental: "Ya no estamos hablando de un enfrentamiento de Marruecos con el Ejército del Polisario, ni siquiera del Polisario en sí mismo, sino de la sociedad civil saharaui. Hay un pueblo que no está contento, como se vio anteayer (el día que volvió Haidar) en la calle", subraya Barona.


El pueblo saharaui, precisa, "tiene una tradición oral muy importante. Y si te fijas, la gente aquí tiene una enorme necesidad de ser escuchada, de que se respete su derecho a la libertad de expresión, su cultura y su autodeterminación".


"Veo un cambio. Creo que viene una nueva etapa de resistencia en el Sáhara. La vuelta de esta dama, su resistencia pacífica, su figura, han sido pasos para pasar del silencio a la palabra. Vea usted a esta señora pequeña, flaquita, y lo que logró hacer sólo con sus palabras", recalca esta estudiosa.


"Tienen miedo"


La "victoria" que, según los activistas saharauis, ha representado la vuelta Haidar ha hecho que "los marroquíes tengan miedo", se felicita Mohamed Mayara, del Comité Ejecutivo de la Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de los Derechos Humanos cometidas por el Estado Marroquí (ASVDH).


"Tener a Haidar aquí ha dado ánimos a los saharauis. Ella ha roto las reglas que marcó el rey en su discurso del 6 de noviembre, en el que nos amenazó", considera este activista.


Mayara y su asociación han calculado el número de víctimas de la intervención policial del jueves, la noche de la llegada de Haidar a El Aaiún. Asegura que al menos 30 personas sufrieron algún maltrato, y que diez resultaron heridas, pero que estas cifras pueden ser mayores por "la dificultad de acceso a los heridos".


La Policía ha vetado todo conato de manifestación en El Aaiún. Sin embargo, ayer hubo una celebrada sin problemas. Unas doscientas personas se concentraron frente al Palacio de Congresos en apoyo de la marroquinidad del Sáhara. Con fotos del rey Mohamed VI y enarbolando banderas marroquíes, dieron vivas al rey y al "Sáhara marroquí". Unos hombres, vestidos de negro o en chándal filmaban a los periodistas extranjeros.

Haidar, la mujer que arrodilló a Marruecos

PEDRO GUERRA Ni una guerra de 15 años entre el Frente Polisario y Marruecos ni 18 años de actividad de las Naciones Unidas han logrado que el conflicto del Sahara Occidental sea una cuestión de interés mundial. Ni siquiera que se tomara en serio la reivindicación del pueblo saharaui. Hasta que apareció Aminatu Haidar, una activista de 42 años que, con una pacífica huelga de hambre de 32 días, ha puesto contra las cuerdas a los gobiernos de España y Marruecos y ha movilizado al Parlamento europeo y a la Casa Blanca. Incluso el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que sólo media cuando su presencia es imprescindible o cuando puede sacar ventaja de ella, también ha tenido que apuntarse en su agenda el nombre de Aminatu para hacer horas extra.

«El conflicto del Sahara merece una solución seria», asegura Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana, tras conocer el regreso de la activista a El Aaiún. El jueves, 17 de diciembre de 2009, será recordado como el día en que Aminatu Haidar arrodilló a Marruecos.

Durante las 32 noches anteriores, la activista saharaui había permanecido en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, después de que el Estado alauí le quitara el pasaporte y la expulsara en un avión rumbo a Canarias. Rabat no calculó bien las consecuencias que ello tendría para su prestigio internacional, siempre sospechoso de vulnerar derechos humanos; pero, sobre todo, no tuvo en cuenta la capacidad de resistencia de Haidar.

«Después de pasar casi cuatro años en una prisión, con los ojos vendados y sometida a todo tipo de vejaciones, ¿alguien pensaba que Aminatu iba a vender sus convicciones y sus principios?». Habla Djimi El Ghalia, amiga íntima de Haidar, dos horas antes de que un avión trajera de regreso a El Aaiún a su compañera de celda. Ambas fueron «desaparecidas» en 1987 por su trabajo favorable a la autodeterminación del Sahara Occidental, algo que la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas Para el Referendo del Sahara Occidental) no ha conseguido en 18 años de trabajo, pero que Haidar coloca ahora sobre la mesa de la Unión Europea. Y también de la Casa Blanca.

«Nos detuvieron, nos vendaron los ojos y nos tuvieron casi cuatro años con los ojos cerrados. No sabíamos dónde estábamos y tampoco si íbamos a llegar al día siguiente, pero no tuvimos miedo, como tampoco lo tenemos ahora. Gracias a nuestra creencia y a nuestro Dios, no tenemos miedo. Sabemos que luchamos por una causa justa», afirma El Ghalia, ya con Haidar a su lado y en casa, y con la policía marroquí cercando el domicilio de la familia Haidar.

«No tiene sentido abandonar ahora la lucha», avisa Aminatu, horas después de regresar a El Aaiún. «¿De qué serviría todo lo anterior? ¿Cómo me puede pedir el Rey de Marruecos que pida perdón? ¿Y toda la opresión a la que ha sido sometido este pueblo durante años? ¿Y todos los saharauis que han desaparecido y de los que no se sabe nada? Son ellos los que tienen que pedir perdón», afirma Haidar.

Más de 400 personas han desaparecido en Marruecos sin que se sepa nada de ellas por posicionarse a favor de la autodeterminación del Sahara Occidental. Muchos de ellos son miembros del Frente Polisario, pero otros simplemente son ciudadanos anónimos. Una de esas personas es la madre de Djimi El Ghalia: «Desapareció el 4 de abril de 1984. Tenía 60 años y estaba enferma de asma. Desde entonces no sé nada de ella. Yo creo que la mataron, pero Marruecos no quiere reconocer el crimen», afirma la amiga de Haidar en El Aaiún.

«Sólo espero que ahora todo el mundo tenga claro qué es lo que pasa aquí. La valentía de Aminatu ha servido para que el mundo entero conozca nuestro problema. Y que sepan que nosotros no tenemos miedo», insiste El Ghalia, aún a sabiendas de que un centenar de policías marroquíes aguardan a la puerta de la vivienda de la familia Haidar, y que en cualquier momento pueden lanzar una ola represora tras la derrota moral que supone ver a la activista saharaui en su casa y a toda la causa comprometida.

Es el día siguiente al triunfo saharaui, con cientos de personas merodeando por el barrio de Casapiedras al grito de «Viva Aminatu; fuera Marruecos».

«Para mí esto es un deber, un sacrificio que no puedo dejar, poder luchar por los derechos humanos y que el mundo entero sepa cómo vivimos los saharauis», piensa Aminatu, que no se ha cansado de repetir que su vuelta a El Aaiún es «una victoria de los derechos humanos y de la justicia».

En 2005, durante una manifestación, Aminatu Haidar volvió a ser detenida por la policía marroquí y pasó casi un año en prisión. Junto a ella también fue arrestado Alhuit Mohamed, miembro del Frente Polisario, igual que su padre, que en el año 1985 murió en combate contra Marruecos. «Aminatu es ahora nuestro símbolo de referencia. Ella sola ha conseguido algo que los saharauis llevamos buscando desde siempre: que Marruecos nos respete», explica Alhuit, al que aún hoy nadie ha explicado por qué lo tuvieron un año entero encerrado en la cárcel negra de El Aaiún.

Alhuit Mohamed acumula mucho odio a Marruecos, amamantado en el seno de una familia pro independentista con al menos tres miembros del Frente Polisario.

Por eso durante la mañana del viernes, en los alrededores de la casa de Haidar, increpa a la policía marroquí con el ya famoso símbolo de la victoria en sus manos: «Viva el Frente Polisario y viva Aminatu Haidar», grita. Alhuit malvive en El Aaiún junto a cinco hermanos. Él es el mayor de ellos; los seis están en paro y acuden cada día al aeropuerto de El Aaiún para buscar turistas a los que llevar en sus coches particulares a sus respectivos destinos. Así es la vida en la capital del Sahara Occidental.

Las cárceles de Marruecos han dejado recuerdos imborrables en la memoria del pueblo saharaui. Uno de los presos políticos que más años ha estado encerrado es Bachir Azman, también activista de la lucha para la autodeterminación. A sus 58 años, quince de ellos los ha pasado en diferentes prisiones marroquíes. «He estado en las cárceles de El Aaiún, Casablanca.... Imagínese, quince años. Si ya fuera de la prisión no puedes acordarte de nada, bueno, dentro de ella los recuerdos son horribles», explica Azman, totalmente entregado ahora a la causa saharaui.

«Este pueblo ha sufrido mucho por la opresión de Marruecos, nadie sabe lo que supone estar 15 años en la cárcel sin haber hecho nada. Por eso estamos tan contentos con lo que ha pasado con Aminatu Haidar. Es una victoria que sólo se puede entender siendo saharaui y después de haber sufrido la opresión de Marruecos», explica. Desde la noche del pasado jueves, parece haber renacido un brote de esperanza en los activistas del Sahara Occidental. «No tenemos miedo, lo peor ha pasado ya. Nada de lo que ahora haga Marruecos nos asusta», opina Bachir en el domicilio personal de su amiga Djimi El Ghalia, que está muy cerca del de Aminatu Haidar.

El Ghalia, a sus 48 años, con cinco hijos y casada con otro activista al que conoció durante sus cuatro años de cautiverio en la cárcel negra de El Aaiún, piensa que el temor es el peor enemigo del pueblo saharaui: «Marruecos me acusa de separatista, me chantajean y me amenazan con enviarme a la cárcel, con torturarme y hacer algo malo a mis hijos, pero no tengo miedo. La vida para nosotros es de mucha presión; al más mínimo gesto, la policía actúa de forma violenta contra nosotros», explica, a la vez que advierte: «Todo lo que ha ocurrido esta semana con la llegada de Aminatu se ha hecho en presencia de los periodistas extranjeros que están en El Aaiún. Pues imagínese qué ocurre en el Sahara Occidental cuando no hay periodistas extranjeros».

Aminatu Haidar, que se ha convertido en un mes en un símbolo histórico de la lucha saharaui, promete no defraudarles: «Seguiré con mi lucha hasta el final, no puedo abandonarla ahora. Desde que me recupere de la huelga de hambre, aquí estaré hasta el final», afirma, a la vez que agradece los gestos de apoyo que ha tenido del pueblo español: «Me ha ayudado mucho sentir el calor de los ciudadanos durante todo este tiempo en Lanzarote y en el resto del país».

Ha pasado más de un mes desde que Aminatu desafió a Rabat, y ya es plenamente consciente del triunfo. Cientos de saharauis han pasado por su casa para agradecerle que, con su lucha, fuera capaz de arrodillar a Marruecos.

«Maniobras militares para que un vuelo de media hora se alargue hasta hora y media»

El avión en el que fue trasladada Aminatu Haidar desde Lanzarote al Sahara Occidental en la noche del jueves fue obligado a regresar al espacio aéreo canario cuando se disponía a aterrizar en El Aaiún. Las autoridades marroquíes le dijeron al piloto que «había problemas porque se estaban llevando a cabo maniobras militares» y que «teníamos que sobresvolar durante 40 ó 50 minutos el espacio aéreo de Las Palams», explica a ABC el doctor Domingo de Guzmán, que acompañó a la activista. Haidar, que volaba también junto a su hermana Leila, no se lo podía creer.

«Nos pusimos un poco nerviosos porque, lógicamente, teníamos la mala experiencia del vuelo anterior», que finalmente fue abortado a última hora. Aquel día, según relatan los que esperaban a Haidar en el aeropuerto, las autoridades marroquíes habáin apagado las luces de la pista para impedir que el avión aterrizara sin permiso. Pero rompiendo la madrugada del viernes el acuerdo para aterrizar en El Aaiún llegó finalmente. Una treintena de personas estaban en la pista. «El trato de las autoridades con ella fue correcto», añade el médico, al tiempo que reconoce que Aminatu rechazó la ambulancia y los servicios del médico que la esperaban para ir al hospital.

El Aaiún en tiempos de Aminatur

En la capital del Sáhara Occidental, vivir el día a día es toda una aventura que superar

PEDRO GUERRA Hassan Mohamed aguarda en el aeropuerto de El Aaiún la llegada de un vuelo procedente de Las Palmas de Gran Canaria. Tiene 30 años y es el quinto de una familia saharaui de seis hermanos. Por cien dirhams (diez euros), te da un paseo de una hora por la ciudad, por doscientos te lleva hasta la playa, a treinta kilómetros, y por trescientos (negociable) se pasa el día entero de conductor oficial del turista. Tiene una camioneta nueva "que compré en febrero, pero a plazos". Y "me puede llamar a cualquier hora; si me necesita a las cinco de la mañana, no problema".

Pero si el viajero es un residente de El Aaiún, Hassan no se ganará más de veinte o treinta dirhams (dos o tres euros) por el trayecto hacia la ciudad, en el mejor de los casos. Es El Aaiún en tiempos de Aminatu Haidar.

La mayoría de los 195.000 habitantes de la capital del Sáhara Occidental malvive con las pocas oportunidades de trabajo que ofrece la ciudad. El ochenta y cinco por ciento de la población está en paro, y casi la mitad se dedica a la pesca de forma clandestina. "Aquí los que ganan dinero son los policías", afirma Hassan. "Unos cuatro mil dirhams al mes (400 euros)". Si eres un jefe de la policía, el doble".
Un camarero no ingresa más de 150 euros mensuales, "pero aquí lo normal es no tener trabajo y buscarte la vida como puedas. Si eres saharaui, todo es mucho más difícil".

No es fácil pasar desapercibido en El Aaiún, sobre todo en tiempos de Aminatu Haidar, la mujer que ha logrado fijar los ojos de medio mundo en la capital del Sahara Occidental. "Si eres periodistas te van a seguir a todas partes. Desde que te registres en el hotel, el recepcionista avisará a la policía de tu presencia, así que no tienes que fiarte de nadie, esto está lleno de chivatos", asegura Hassan Mohamed, cuyo padre murió en 1985 combatiendo para el Frente Polisario contra Marruecos.

Muchos de los saharauis que viven en El Aaiún son familias que no han logrado soportar las duras condiciones de vida de los campamentos de Tinduf, en Argelia. Tinduf, donde viven 150.000 personas, es el campo base del Frente Polisario, "pero allí es muy dura la vida, y muchos saharauis han tenido que venir aquí y aceptar las condiciones de Marruecos para vivir".
Sin embargo, dos de cada tres habitantes de El Aaiún no son saharauis, son marroquíes. "Nosotros no entenderemos nunca por qué los saharauis quieren separarse de Marruecos. La lucha de Aminatu Haidar no tiene ningún sentido", asegura Yousuf Rahim, nacido en

Casablanca y camarero en un hotel. No quiere revelar cuándo gana al mes, pero su sueldo está muy alejado del mundo occidental y, aún así es uno de los privilegiados que tiene trabajo. Pero sólo hay tres hoteles en El Aaiún y no se puede decir que sea una ciudad que viva del turismo.

La pesca es una actividad muy importante en la capital del Sahara Occidental, aunque el mar esté a treinta kilómetros del centro de la ciudad. Muy importante, pero muy dura. Cada día, en el Puerto de El Aaiún, más de un centenar de barcos salen a pescar; en un buen día de pesca, un marinero puede ganar 90 o 100 dirhams (no más de diez euros). Toda una miseria para occidente, pero un sueldo más que decente en El Aaiún.

Es viernes por la tarde de una semana cualquiera. Hassan Mohamed ha estado cuatro días de conductor oficial de un turista y ha ganado 1.200 dirhams (120 euros). "Hay meses enteros en los que trabajo cada día y no llego ni a la mitad de ese dinero", revela. "Por eso, aquí tiene usted un amigo y si vuelve por El Aaiún, no olvide mi teléfono".

viernes 18 de diciembre de 2009

El Aaiún celebró la vuelta entre el miedo y la alegría

El tío de Aminatou (dcha.) celebra, ayer, su vuelta junto a sus parientes. BRAIMA SELVA

La familia guardó silencio hasta el final por miedo a perjudicarla

La incredulidad dio paso anoche a la alegría en El Aaiún. En el interior del hogar de los Haidar, hasta 70 personas esperaban el regreso de Aminatou tomando zumo y té.

A la puerta, varios niños celebraban la noticia haciendo el signo de la victoria. Uno de ellos era Mohammed, el hijo de 13 años de la activista.

A falta de comunicación oficial, hizo falta que el hermano de Aminatou, Ahmed, confirmara la noticia tras hablar con su madre para que los compañeros de lucha de la activista saharaui creyeran en la buena noticia.

"Es una felicidad increíble para nosotros, sobre todo para mi madre y los hijos de mi hermana. Sólo la lucha de mi hermana ha logrado esta victoria", decía orgulloso.

El Ministerio del Interior marroquí prohibió a la prensa ir al aeropuerto

"Nunca, ni en los peores momentos, hemos perdido la esperanza", recordaba Ahmed Haidar.

A última hora de ayer, la principal duda era confirmar si la activista sería conducida directamente a la casa que tiene su madre en la calle Bir Jdid, en el modesto barrio de Casa Piedras, o al hospital Hassan Bel Mehdi, donde otras veces ha sido curada tras sufrir palizas y torturas.

La celebración también se vio empañada por el miedo. La propia madre de Haidar pidió a la concurrencia que guardara silencio y que no saliera a la calle. La familia temió hasta el último momento que cualquier manifestación en su favor, o simplemente demasiado ruido en la calle, frustrara su tan deseada vuelta.

El miedo fue también el motivo invocado por la familia de Aminatou para no ir al aeropuerto a recibirla. Conscientes del poder de convocatoria de la activista, sus familiares querían evitar a toda costa cualquier disturbio. Por esa misma razón, los hijos de la activista la esperaban anoche en casa, vestidos con sus mejores galas.

"Su lucha coloca nuestra causa en lo más alto", señala Larbi Messaoud, secretario general del Colectivo de Defensa del Sahara

Poco después de saberse la noticia, el representante del Ministerio del Interior marroquí comunicaba en El Aaiún a los periodistas que tenían absolutamente prohibido acceder al aeropuerto para informar de la llegada de Haidar. Varios coches de Policía impedían acercarse al lugar a la hora estimada del aterrizaje.

La noticia del regreso de Haidar se extendió rápidamente entre los activistas de derechos humanos que, como ella, desafían la alegalidad en la que trabajanMarruecos no reconoce ni da permiso a sus asociaciones, así como la constante persecución judicial.

Quienes luchan por los derechos humanos en el Sáhara saben que la huelga de hambre de su compañera ha sacado su causa del olvido. Larbi Messaoud, secretario general del Colectivo de Defensa del Sáhara (CODESA), la asociación fundada porAminatou, se felicitaba anoche porque "la lucha de Aminatou ha colocado nuestra pelea en lo más alto".

También Ghalia Djimi, amiga íntima de Haidar, expresaba su alegría de camino hacia la casa de Darya, la madre de Aminatou: "Yo sabía que esta vez iba a funcionar", se congratulaba esta mujer, que compartió una celda de apenas diez metros cuadrados con Aminatou, en los casi cuatro años que ambas estuvieron encarceladas en un centro secreto de detención en El Aaiún, sin juicio ni cargos, entre 1987 y 1991.

Algo para recordar siempre, la lucha de una mujer


















Vuelve a la Aaiun capital del Sahara Occidental

Después de su lucha personal, por su dignidad, su libertad y la lucha justa de su pueblo, gracias a muchas personas humanas y solidarias, que han estado apoyándola en sus reivindicaciones pacificas.

Aminatu, vuelve a la Aaiun, pero no olvidamos a miles como ella, en los campamentos de refugiados que quieren volver al Sahara, libres y sin amo.

Gracias