viernes, 28 de agosto de 2009

Hasta pronto, amigos


Ochenta niños saharauis se despiden de los dos meses de vacaciones que han pasado con familias de acogida vallisoletanas


Dos meses de vacaciones. 60 días en los que 80 niños han disfrutado de las ventajas que tiene un país occidental, y de las desventajas también, claro. Son saharauis. Su tierra es una de las olvidadas por las sociedades del hemisferio norte. Pero aún así, son felices. Ya conocen los dos mundos en los que se divide el globo, y ellos dejan de lado las comodidades y quieren volver con su pueblo. Les gusta España, muchos de ellos vuelven durante varios años, o incluso algunos se quedan.
Es el caso de Nueto, una joven de 19 años que lleva en el país desde el 2000. Una enfermedad respiratoria hizo a sus padres de acogida viajar hasta el Sáhara para convencer a su familia biológica de que quedarse aquí sería beneficioso para ella. Pero Nueto tiene una cosa clara. En cuanto acabe sus estudios, volverá a formar una familia a su tierra, con un saharaui. «Somos pocos y tenemos que apoyarnos», manifiesta.
Ayer el presidente de la Diputación de Valladolid, Ramiro Ruiz Medrano, acompañado del representante del pueblo saharaui Ali Salem Babeit, la presidenta de la asociación cultural Amigos del Pueblo Saharaui Alejandra Scalabrani, y la coordinadora en Valladolid del programa 'Vacaciones en Paz', Pilar Sandoval, despidieron a los pequeños que han sido acogidos por familias vallisoletanas durante el mes de julio y agosto.
Los niños regresarán al desierto del Sáhara, donde muchos serán visitados durante el invierno por su familias de acogida. Como es el caso de Carlos Fraile y Teresa Delgado, que el día que conocieron a la familia de Mounia quedaron impresionados de la amabilidad y hospitalidad de unas personas que no tienen recursos. Esta experiencia les gustó tanto que unieron otro jugador al equipo, Nema. O Blanca López que es el segundo año que acoge a Hisa Ali, de doce años y repetirá, porque su hija Andrea espera su compañía todo el año. Nur el Buka es una niña muy tímida, que no se despega de su segunda 'mamá', Daría Rubia, y que es el primer año que vive esta experiencia, enriquecedora para todos. Sin ninguna duda.