| ricardo.gomez@eluniversal.com.mx De repente, el Palacio Legislativo de San Lázaro se dejó llevar por la danza árabe. Percusiones, panderos, sonidos clásicos de esa región, jalaron a Harmonny, Dulce y Diana y sus caderas fueron de un lado a otro. Las danzantes saltan a la pista, frente a Ruth Zavaleta, presidenta de la Cámara de Diputados, ataviadas en azul, dorado y arena, y Ahmed Malay Alí Hamadi, ministro encargado de negocios de la embajada de la República Árabe Saharaui en México. El motivo: la instalación de un grupo receptor de información entre México y ese país Poco a poco, la zona “C” de Cristales se llenó y las miradas propias y ajenas se encontraron en el centro del escenario. Sonrisas nerviosas de Zavaleta —recién desempacada de Brasil— siguieron los cadenciosos movimientos con música y bailes tradicionales que rompieron la solemnidad del Congreso. Entre el desconcierto inicial de atestiguar tal espectáculo en San Lázaro, se juntaron otros diputados que apreciaron el show como Armando García (Alternativa); Octavio Martínez (PRD); Patricia Castillo (Convergencia) y José Luis Varela (Convergencia) y Javier Espejel (PRD), presidente del grupo receptor recién inaugurado. El grupo Vaso frágil de la UNAM, traído para la ocasión, fue el encargado de ejecutar las danzas. Las mujeres se ataviaron con velos, lentejuelas, monedas, bordes dorados y plateados, mientras las guitarras eléctricas hacían más atractivo el baile. La agrupación promueve la multiculturalidad. Los árabes saharaui fueron desplazados de su tierra y viven en parte de Argelia, dice Maricela Rodríguez, presidenta del grupo. El show se lleva a cabo en dos partes, y toca el turno a las pequeñas. Carmen Yuliana Estrada, de cinco años, va de blanco. Junto con su compañera Cecilia Romero, de ocho años y vestida de azul, le dan un nuevo sentido a la música. |
sábado 19 de julio de 2008
Cadencia árabe atrapa a legisladores
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada