
Sáhara: Una Nación sin Estado (Parte II)
En 1860 tuvo lugar la firma del Tratado de Tetuán mediante la cual tanto Marruecos como España deseaban que se delimitara y se reconociera por parte de ambas naciones los territorios del Sáhara que a cada una le correspondía. El resultado de este tratado fue parcial y en la Conferencia Internacional del siguiente año en Berlín (conferencia que pretendía el reparto de las colonias de África entre las potencias europeas) no se tuvieron en cuenta los derechos españoles. Seis años más tarde, cuando se están negociando las fronteras entre Francia y España, los saharauis comienzan las hostilidades. Desde 1886 hasta 1912 se suceden numerosos Tratados entre los gobiernos español y francés quedando finalmente reducido el territorio sahariano que le corresponde a España. Este territorio se declaró provincia española en 1958.
En 1955 España ingresó en las Naciones Unidas y naturalmente se le exigía que cumpliese los principios de este organismo en materia de descolonización. Mientras el gobierno español intentaba alargar en el tiempo la decisión de descolonizar el Sáhara Español, los saharauis, que habían ayudado a los marroquíes, mauritanos y argelinos en sus procesos de liberación contra Francia, pidieron apoyo para luchar contra el dominio español. Sin embargo, los marroquíes se negaron a dicha ayuda y además obtuvieron de España la provincia de Tarfaya, regalo español. ¿Se equivocó el gobierno español al efectuar esta concesión?
Seguimos. En 1965 la ONU instó a España la agilización del proceso de descolonización tras haber declarado la misma el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Marruecos soñaba, pues, en su ambición de formar el Gran Imperio, veía ahora las puertas abiertas para anexionarse el territorio sahariano. Y, cómo no, como a río revuelto ganancia de pescadores, Mauritania puso también la mano pidiendo parte de los territorios.
El gobierno español, apabullado por la situación y ambiente internacional decidió convocar a principios de los 70 un referéndum de autodeterminación (que todavía a la fecha de hoy no se ha celebrado, ha llovido). A partir de ahí tanto Marruecos como las demás potencias coloniales, viéndoles las orejas al lobo, se dedicaron a tratar de ralentizar dicho referéndum.
Los saharauis, envalentonados, forman en 1973 el FRENTE POLISARIO (movimiento de liberación). En 1975, veinte años después del ingreso de España en la ONU, la misma envía una comisión al Sáhara para comprobar que la inmensa mayoría de los saharauis desean la independencia (listos y prestos los chicos de la ONU).
Pero muere Franco, nos metemos en la Transición y al gobierno de turno no se le ocurre otra cosa que entregar el Sáhara Occidental a Mauritania y Marruecos. Otro regalo. Comienzan entonces los enfrentamientos entre el FRENTE POLISARIO y el ejército marroquí. Marruecos inicia su Marcha Verde y Mauritania ataca por el sur. Los saharauis tienen que refugiarse en Tinduf (Argelia). España entrega el Sáhara a Marruecos y Mauritania en los Acuerdos Tripartitos de Madrid.
El FRENTE POLISARIO proclama en febrero del 76 la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática. Tres años después Mauritania decide olvidarse del Sáhara, sin embargo, Marruecos se anexionó el territorio que los mauritanos habían decidido desalojar.
Desde 1991 la ONU no sabe lo que hacer para garantizar la seguridad a través del alto el fuego así como la posibilidad de que se celebre de una vez el dichoso referéndum. Pero Marruecos, que juega con más ases de la cuenta, quiere que se tengan en cuenta en el censo para las votaciones a muchos miles de marroquíes como si fueran saharauis, empeño que ha ido paralizando la consulta..
En 1997 el Congreso de los Diputados de España solicita al gobierno un plan de apoyo al Referéndum del Sáhara. En 1998 el proceso de identificación de votantes ha terminado, pero la situación sigue bloqueada por parte de Marruecos. Se fija por fin el referéndum para el 31 de julio del año 2000. No se celebra y mientras tanto los saharauis siguen viviendo en cuatro grandes campamentos en la Hamada, una de las zonas más duras del desierto y continúan esperando la solución del conflicto.
Vergonzoso. No se puede expresar de otro modo la situación referida provocada por la desidia, inoperancia, inutilidad e intereses de un conjunto de países sobre todo europeos. España ha tenido gran culpa en esta situación, por no saber ejercitar las relaciones internacionales con eficacia, cabeza y fluidez; por no haber sabido descolonizar; por haber dejado abandonado a un pueblo cuando la presencia española en la zona era efectiva y duraba ya decenios; por haber claudicado frente a países tercermundistas. En fin, una muestra más de lo inútil, caduca y baldía que es la ONU, incapaz de resolver un mediano problema por ser, entre otras cosas, una organización megaburocratizada al servicio de los mismos de siempre.
Esperemos que la luz guíe el camino de este pueblo que nació en las arenas ardientes del desierto, que casi le sacaron de él, que fue objeto de repartos infames y que ahora, cuando el progreso podría desempolvar parte de estas arenas nadie sabe, nadie quiere y a nadie le interesa el destino de los saharauis. Tomo aire. Vale.