




Querida:
Han pasado muchos años desde que nos hemos visto por última vez, sinceramente ya no me acuerdo exactamente de nuestra separación forzada y amarga, ni tampoco me acuerdo de tu rostro, tal vez éramos muy pequeños los dos y hablamos poco, o igual no nos dejaban hablar con libertad ni siquiera a la hora de despedirnos. No puedes imaginar la alegría que tú me das en estos momentos, para luchar con toda mi fuerza para detener el tiempo a escribirte esta carta, que aún no se cómo te va llegar, tal vez con un poco de suerte, te llega con el susurro del viento. Como sabes no es por culpa de la distancia, si no por culpa de este muro de vergüenza que nos separa, que ni los mensajeros ni el propio dios del amor pueden cruzar. De verdad siento que el tiempo se me escapa por no saber todavía cómo empiezo a resumirte todo lo que ha pasado en estos años de separación, en esta carta.
¿ Qué puedo contarte? Que en este paso inevitable de los años he crecido mucho, también sé que tú has crecido, por que siempre pregunto por ti, ya que estoy muy preocupado por tu salud. Me refiero a las manchas rojas que tienes en la cara, igual pueden ser por culpa de lo que refleja el sol todos los días...
Sabes que a lo largo de estos años, mi única forma de recordarte es hablar con el futuro, que ha sido y sigue siendo mi única esperanza.
Te confieso que siempre quería escribirte esta carta, sin hablarte con otros términos, para evitar causarte algún tipo de dolor por parte del terco y zalamero que quiere conquistarte. Estoy muy seguro que su yuxtaposición no es más que una zarzuela, por la usanza de tu belleza natural.
Permitirme decirte que soy un vernáculo vigoroso y es tan justo mi pensamiento, que me mantiene en este sendero, junto a tu nombre yacente en mi recuerdo, y te prometo que no voy a acomodarme, porque es verosímil nuestro encuentro. Aquí la paciencia de la gente esta cada día mas agotada, sólo la mirada de los niños refleja la esperanza, sin embargo la mirada de los mayores refleja todo lo contrario: el cansancio, la desesperación y lo peor, el olvido, porque en estos años de reclusión el dolor y el sufrimiento han sido bastantes y el camino está siendo muy largo, mientras que yo sólo siento miedo de no volver a encontrarte.
Lamento decirte lo siguiente, pero siento la obligación de comunicártelo, se trata de aquel hombre honrado y generoso que además fue tu padrino y siempre te vio crecer, que todos lo conocen por BABA HASANA, al cual yo quiero como a un padre, ya no está entre nosotros, le llego la hora definitiva sacrificando su pasado y su presente, como muchos, que en paz descansan...
Aquí los días pasan muy lentamente y aún no hay nada nuevo bajo el sol del desierto, sólo este misterio de fuerza que nos une junto al ritual familiar, el té, que nos da cada día más esperanzas en volver a encontrarte y abrazarte.
Como tu nombre indica, DAJLA (VILLA CISNEROS), "estás dentro", yo te digo que tú siempre estarás dentro de mi corazón.
Brahim Cheij Breih
19.10.04
1 comentarios:
Hola Brahim
Ante todo un enorme abrazo y mi agradecimiento por tan bella carta de amor a nuestra Dajla querida y añorada,son muy bellas tus palabras que las comparto contigo porque soy Dajleño de corazón,y aunque no nací en la Dajla ocupada sino en la Dajla de la Hamada de Tinduf,mi amor por aquella es inmedible,es la Dajla de mis padres ,abuelos y antepasados.
Un abrazo y que no muera la ilusión.
Bidani.(Sevilla)
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